Córdoba y la Gran Mezquita

Conocida tradicionalmente entre los lugareños como La Mezquita, la Gran Mezquita de Córdoba es una de las estructuras más antiguas que aún se conservan desde la época en que los musulmanes gobernaron Al-Andalus (la Iberia musulmana incluyendo la mayor parte de España, Portugal y una pequeña porción del sur de Francia) a fines del siglo VIII DC. Los historiadores creen que primero habría habido un templo para el dios romano, Janus, en este sitio; el templo fue convertido en una iglesia por los invasores visigodos que tomaron Córdoba en 572. Luego, la iglesia fue convertida en mezquita y luego completamente reconstruida por los descendientes de los omeyas exiliados, la primera dinastía islámica que gobernó originalmente desde su capital, Damasco ( en la actual Siria), desde el 661 hasta 750.

Tras el derrocamiento de su familia (los omeyas) en Damasco por los abasíes entrantes, el príncipe Abd al-Rahman escapó al sur de España. Una vez allí, estableció el control sobre casi toda la Península Ibérica e intentó recrear la grandeza de Damasco en su nueva capital, Córdoba. Patrocinó programas de construcción elaborados, promovió la agricultura e incluso importó árboles frutales y otras plantas de su antiguo hogar. Todavía quedan naranjos en el patio de la Mezquita de Córdoba, un bello, aunque agridulce, recordatorio del exilio omeya.

El edificio en sí se expandió durante doscientos años. Se compone de una gran sala de oración hipóstila (llena de columnas), un patio con una fuente en el centro, un naranjal, una pasarela cubierta que rodea el patio, y un minarete (una torre utilizada para llamar a los fieles a oración) que ahora está encerrado en un campanario cuadrado y cubierto. La sala de oración parece magnificada a causa de su geometría repetida; está construida con columnas romanas antiguas recicladas de las cuales brotan una sorprendente combinación de arcos simétricos de dos niveles, formados de piedra y ladrillo rojo.

El punto principal de la sala de oración es el famoso mihrab con arcos de herradura o nicho de oración. Un mihrab se usa en una mezquita para identificar el muro que orienta a La Meca, necesario para los musulmanes durante sus oraciones diarias. El mihrab en la Gran Mezquita de Córdoba está enmarcado por un arco exquisitamente decorado detrás del cual se encuentra un espacio inusualmente grande, del tamaño de una habitación pequeña. Encima del mihrab, hay una cúpula igualmente deslumbrante, construida de costillas entrecruzadas que crean arcos apuntados, todos lujosamente cubiertos con mosaicos dorados. Esta asombrosa técnica de construcción anticipa las posteriores bóvedas de costillas góticas, aunque en una escala más modesta.

La Gran Mezquita de Córdoba es un excelente ejemplo de la capacidad del mundo musulmán para desarrollar brillantemente estilos arquitectónicos basados ​​en tradiciones regionales preexistentes.

 

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