Valencia y su Barrio del Carmen

Con una maraña de calles, callejones y plazas enredadas, El Carmen se ha sacudido en gran parte de la mala fama de su pasado para convertirse en el barrio más famoso de Valencia. Para muchos, El Carmen es la ciudad; cuando “vas al centro”, aquí es donde generalmente terminas. Con restaurantes de moda, tiendas de todo tipo, excelentes museos y una mezcla ecléctica de personas que pululan por sus plazas, El Carmen es hermoso, y puede que resulte extraño, pero nunca podrá resultar aburrido.

A grandes rasgos, El Carmen limita con la calle Serranos al este, Caballeros al sur, Guillem de Castro al oeste y el lecho del río Turia al norte; sin embargo, conocer su ubicación no es demasiado importante, porque puedes estar seguro de que, en el instante en que ingreses a El Carmen, te perderás. Sin embargo, perderse en este lugar no es un problema demasiado grandes, porque a cada paso que des por sus calles, encontrarás maravilla tras maravilla para ver y conocer: el mercado de Mosén Sorell, las Torres de Serranos, el Instituto de Arte Moderno… y un sinfín esquinas y plazas maravillosas donde los vecinos del barrio se encuentran y entablan conversaciones casuales.

El Barrio de El Carmen creció entre dos murallas, la musulmana y la cristiana, construidas por sus dirigentes para guardar los lados este y oeste de la ciudad durante la Reconquista. Con siglos de historia, tomó su nombre de la Plaza de El Carmen, situada frente a un convento así llamado; en estos siglos, ha sido refugio para los vecinos de religión musulmana, zona donde de construyeron conventos, lugar de residencia de la altar aristocracia valenciana, y hasta barrio de obreros. Así, no es extraño comprobar que en sus calles pueden encontrarse huellas de casi cualquier momento de la historia, con variedad de protagonistas y de acontecimientos; incluso, tuvo su época negra a finales del siglo pasado, cuando se convirtió en un lugar relacionado con las drogas y la delincuencia, que le dieron bastante mala fama. Pero hoy es uno de los lugares emblemáticos de Valencia, quizá el lugar más famoso de su centro histórico, y es una lástima perderse esta maravilla de lugar, en el que disfrutarás solamente con dar un paseo.

Santander y el balneario de El Sardinero

Santander ha sido desde el siglo pasado uno de los enclaves turísticos nacionales preferidos por los españoles, sobre todo desde que el rey Alfonso XII decidió fijar allí su residencia de verano, y toda la aristocracia decidió seguir sus pasos en la temporada vacacional. Pero ya antes, desde el siglo XIX, eran famosas las aguas de sus playas como beneficiosas para la salud, conocidas por todos los vecinos de la zona y que poco a poco hizo que mucha gente de la clase alta acudiera a ellas para tratar problemas de circulación y oseos; poco a poco, se fue convirtiendo en el destino vacacional que aún sigue siendo hoy.

La más famosa de sus playas es la de El Sardinero, conocida así por estar ubicada en el barrio del mismo nombre; son en realidad dos playas distintas, pero a la subida de la marea unen sus aguas, creando una misma línea de costa. Este barrio formaba la parte residencial más exclusiva de la ciudad, y fue ahí donde se construyó el balneario de El Sardinero, un lugar de descanso y recuperación para muchos enfermos, que quiso imitar a las construcciones similares que eran famosas en Europa, como el de Biarritz en Francia.

Hoy en día, la zona de El Sardinero es una de las más exclusivas de Santander, y responsable en parte de que esta ciudad sea considerada como una de las más bonitas de España. Sus edificios decimonónicos estilo Belle Epoque, construidos al amparo de la alta burguesía y la aristocracia no sólo de la zona sino también llegada de Madrid, son de gran belleza, como el Gran Casino y el Palacio de la Magdalena, la residencia real en época vacacional. Y junto a ellos, en la actualidad, se han construido otras infraestructuras modernas, como el Palacio de Congresos y Exposiciones o el Palacio de Deportes.